Honrar la muerte
2 de agosto de 2024

Con Marce hemos caminado mucho ya. Se acercó a la consulta en búsqueda de respuestas ante un duelo que costaba cerrar.
La maravilla de las sincronías le mostró una página de un libro mientras esperaba afuera que sea el turno y mágicamente se convirtió en la llave que abrió la puerta de la sanación. Y las respuestas que siempre estuvieron ahí en su interior se empezaron a mostrar con esa potencia y delicadeza que maneja el universo para mostrar su juego matemático perfecto.
A lo largo de los siguientes meses seguimos encontrándonos en espacios de sanación de útero, talleres de luna y se fueron acercando a la consulta más integrantes de la familia. Cuando uno se anima a ordenar el árbol desde el amor, todo se empieza a acomodar.
Durante este proceso su papá fue diagnosticado con cáncer y empezó, para Marce, una búsqueda de sentido más profundo.
En el camino del héroe que todos tenemos en nuestras vidas, hay momentos en que el héroe se enfrenta a desafíos.
Arquetípicamente está en nosotros la sabiduría que la vida en la tierra, es una escuela y que cada desafío es una maestría. La práctica del desapego del sufrimiento del cuerpo nos trae el verdadero concepto de libertad. Liberarnos del cuerpo, integrando el cuerpo. Llegar a la intuición que nos conecta con la sabiduría de nuestro ser esencial trascendiendo nuestros apegos lunares y así habitar nuestra consciencia solar.
Esos momentos desafiantes en la vida son donde elegimos creer. Son esos verdaderos momentos donde se nos interpela a confiar en algo más, y ahí la conexión espiritual. Estos momentos son saltos cuánticos. Un salto cuántico nos permite ir de un estado de equilibrio a otro estado de equilibrio. La alquimia, como en la danza es el arte, de pasar de una posición inicial a otra final. El arte de la danza que incorpora los sentidos y la emoción, el pensamiento y la intuición, es una hermosa analogía del viaje del héroe, cuando el héroe se anima con valentía a desafiar la crisis.
Marce, eligió encontrar el sentido y reconocerse en el proceso. Esa elección que ella tomó la llevó a sentir que podía hacer cosas que nunca había hecho; a asumir roles por primera vez asumidos y descubrirse capaz de acompañar desde el amor al proceso del otro. Descubrirse capaz de entender que quien enferma tiene una voz callada por la boca y gritada por el cuerpo.
Desde la compasión y el no juicio pudo escuchar la verdad del papá. Y esas palabras empezaron a dar sentido al por qué y al cómo, aunque el cuando duela. Porque sanar es atravesar el dolor. La espiritualidad es un camino para atravesar el dolor y la sombra, no para negarlos. La negación de la sombra y del dolor genera esas “falsas espiritualidades” que llevan al escapismo y el ahogo.
El papá pudo pasar de estado y atravesar la muerte lleno de amor. Marce pudo ser testigo de ese último suspiro en paz, ese que desconecta el alma del cuerpo generando un momento sagrado para el alma.
Puedo hasta sentir la calma y la tranquilidad al amar el cuerpo que alojó la experiencia en la tierra sabiendo que el alma es mucho más.
Marce viene a Reiki, entonces una mañana de Sol pleno, con una brisa que limpia el aura. Antes del Reiki siento la invitación a tomarnos unos minutos para hablar de lo que pasó.
En paralelo con la muerte del papá, Marce, se entera, por una hemorragia muy masiva, que estaba perdiendo un embarazo. Un embarazo que el cuerpo no había registrado. En pleno duelo, otro duelo. Pasaron días hasta el día de la consulta. Juntas hablando de esto y con su permiso para ofrecer una mirada, un sostén para ser canal, sin quererlo o quizá si, no encontramos buscando el sentido a la vivencia.
El inconsciente es maravilloso y el cuerpo es un fiel materializador de su poder y sus designios.
Juntas descubrimos lo que después el universo le hizo ver en la sesión De Reiki. El alma del papá libre ante la muerte, podría necesitar un nuevo cuerpo para quedarse en el clan. Y el cuerpo hizo su trabajo. Respondió al patrón grabado en el inconsciente que muchas familias tienen “ alguien se va y alguien nace”
Aunque los planes del alma de papá demostraron que el camino era otro. Y el cuerpo de Marce experimentó en la pérdida del endometrio el duelo. Duelo al cuerpo, duelo al alma y duelo a la necesidad de controlar el proceso del otro. La paz de su cara asociada a la plenitud de la claridad fueron la resonancia para entender que se había manifestado una verdad. Una verdad simple y liberadora.
Solo restaban a partir de ese día hacer el trabajo de 21 días con una gema que luego en la tierra enterrada cierra el ciclo en el inconsciente.
Luego, lo que pasó en la sesión de Reiki, fue maravilloso. Y aquí el relato en primera persona:
¿Por qué enfermamos?… Ese era el título del libro que leía causalmente mientras esperaba que Ale me abriera la puerta. Llegaba a ella con el alma rota, me sentía una autómata que hacía cosas sin sentir placer al hacerlas. Un duelo difícil de procesar también me acompañaba en esa espera.
Ella abrió la puerta de ese espacio maravilloso y el verde sanador de la naturaleza ya empezaba a cumplir su objetivo. Sentí que había llegado al lugar indicado.
Cuando me senté frente a Ale para contarle las razones que me llevaban ahí, coloqué el libro en el asiento de al lado… Después entendí que ese acto, no fue algo al azar, estaba ahí no solo por mí sino que senté a mí lado a quien ayudaba a sanar en esa sesión además de encontrar respuestas a un montón de cosas que estaban provocando mi tristeza.
Después de ese encuentro participé de sanaciones de útero y diversos talleres que me fueron dando aún más respuestas y que me ayudaron a ir retomando poco a poco esas ganas y ese entusiasmo que había perdido.
Meses después de nuestro primer encuentro mi papá enferma de cáncer y en muy muy poquito tiempo fallece. Pero yo había empezado a transitar un camino que me permitió estar a su lado en sus últimos días y sentir agradecimiento por todo lo que ese ser me había dado durante toda su vida. Mi papá era un hombre maravilloso y yo tenía ahora la fortaleza de estar esperando su último suspiro para que pudiera descansar sin dolor y así fue, tan generoso siempre que hasta eso me regaló.
Días después de su partida me tocó experimentar una situación inesperada. Sufrí un aborto espontáneo, y dije inesperada porque desconocía que estaba cursando un embarazo ya que tenía un DIU y no había tenido síntoma alguno.
Por supuesto que después de dos semanas en las que pasé por dos situaciones traumáticas, le escribí a Ale y le pedí verla pero esta vez, quien sabe por qué, le pedí realizar una sesión de Reiki y lo que pasó en esa sesión fue algo que todavía hoy que escribo estás líneas me sacude el alma.
Era la primera vez que hacía Reiki con ella pero la música que me llevaba a relajar mí mente y saber que estaba en un espacio cuidada y segura hicieron magia. Al poco tiempo de comenzar… o tal vez yo creí que había pasado poco… sentí las manos de Ale sosteniendo mí cabeza, pero pude visualizar a la virgen sosteniéndome, otra vez estaba en el lugar correcto.
La otra visión, la que apareció hacia el final de la sesión nos permitió comprender qué creencia familiar debía cortar para realmente poder soltar. Me vi colocando un bebé recién nacido sobre una camilla y el mismo se transformaba en mi papá, lo vi con sus lentes, rozagante, hermoso como lo veía antes de su enfermedad y su mirada era de felicidad y agradecimiento. Y mi sensación es inexplicable con palabras porque estas cosas a veces solo puede explicarlas el cuerpo.
A veces creemos que si alguien muere, alguien nace o a la inversa. Inconscientemente queremos mantener ese alma dentro del clan pero soltar es permitirle al alma de nuestro ser querido que haga lo que quiera y yo lo estaba soltando y agradeciendo por todo lo que habíamos compartido en esta vida.
Antes de terminar de narrarles mí experiencia quisiera volver a la pregunta inicial pero voy a permitirme cambiarla un poco…
¿Por qué sanamos? Sanamos porque somos medicina, sanamos porque podemos hacer magia y sanamos porque todo es perfecto.
Gracias -
Alejandra Marina Cormio